Kingdom Come: Deliverance 2 Brushes with Death DEALS
Brushes with Death, el primero de los tres DLC planeados para Kingdom Come: Deliverance 2, arranca con aparente sencillez. En nuestra exploración por los alrededores de Trosky, uno de los dos nuevos y extensos territorios del juego, nos topamos con un pintor desesperado pidiendo auxilio. Tras ayudarlo a librarse de unos lobos hostiles, nos encomienda una primera tarea: recuperar unos objetos perdidos. Desde ese punto, la estructura del contenido se vuelve clara. La expansión consta de diez misiones principales donde actuamos, en esencia, como un recadero. Cada encargo implica buscar objetos, rastrear lugares clave, conversar con distintos NPC, resolver ciertos conflictos (a veces mediante el combate, otras usando la persuasión o el sigilo) y volver con los resultados. Hay posibilidad incluso de jugar a los dados o preparar brebajes, pero en general, todo sigue un patrón ya conocido para los veteranos del juego base. Quien espere una revolución en la jugabilidad se llevará una decepción.

Este DLC no aporta mecánicas nuevas ni altera la fórmula establecida, y claramente está pensado para los jugadores que disfrutan de la exploración minuciosa y la narrativa ambiental. Muchas ubicaciones importantes solo se descubren prestando atención a los diálogos o siguiendo pistas en el diario, lo que añade un nivel de inmersión para quienes gustan de escarbar en cada rincón. Ahora bien, sería injusto reducir Brushes with Death a un simple ir, traer y repetir. A pesar de su estructura predecible, cada misión nos va revelando más detalles del pasado del pintor Wojciech. Su historia personal, si se le presta atención más allá de cumplir objetivos por rutina, está sorprendentemente bien escrita y llena de matices. A través de sus recuerdos y conflictos internos, el juego explora temas como el peso de los traumas no resueltos, la negación de uno mismo y la presión de perseguir un futuro idealizado que solo existe en teoría. Es una historia sobre heridas emocionales que nunca cerraron del todo. Conforme avanzan las misiones, el DLC gana en profundidad. La segunda mitad es, sin duda, la más interesante.

Aquí nos topamos con situaciones más variadas: desde una anciana con amnesia a la que debemos ayudar a recuperar sus recuerdos, hasta la posibilidad de intervenir en los amoríos del alcalde, o de enfrentarnos (literalmente o con astucia) a un consejero para conseguir un objeto clave. Incluso aparece un curioso segmento con tintes sobrenaturales, lo cual añade variedad y rompe la rutina. Junto con el DLC se lanzó la actualización 1.3, que incorpora nuevas actividades como carreras de caballos y competencias de tiro con arco desde la montura. Lo interesante es que incluso estas actividades menores cuentan con un pequeño hilo argumental, señal de que los desarrolladores no descuidan los detalles y valoran el tiempo de su comunidad. Brushes with Death valdrá la pena dependiendo de tus expectativas. Por un lado, cuesta apenas unos 100 pesos (aproximadamente), una cifra muy baja para un contenido que puede extenderse entre 5 y 10 horas, dependiendo de cuánto uses el viaje rápido.

Pero por otro lado, no es un contenido esencial ni tiene el impacto de expansiones memorables. La fórmula es segura, poco arriesgada, y hubiera sido interesante ver al protagonista explorar nuevas regiones o enfrentar desafíos menos mecánicos. Tal vez los próximos dos DLCs cambien esa percepción. Uno girará en torno a la reconstrucción de una forja en Kuttenberg, y otro nos llevará a un monasterio en Siedlce donde una enfermedad mortal comienza a propagarse. El primero suena más funcional que narrativo, pero el segundo tiene potencial para ofrecer una historia más intensa y misteriosa, quizás incluso al estilo del primer juego, cuando encarnábamos a un monje encubierto.
The Review
Kingdom Come: Deliverance 2 Brushes with Death
Brushes with Death es una expansión recomendable solo para quienes se quedaron con ganas de más tras terminar la campaña principal. Su mayor mérito está en su narrativa sutil, en los diálogos con doble fondo y en ese aire reflexivo que impregna la historia del pintor Wojciech. Si lo tuyo es la acción sin pausas ni rodeos, probablemente esta no sea tu clase de aventura. Pero si valoras el desarrollo de personajes y la exploración tranquila, encontrarás aquí una experiencia que, sin ser imprescindible, suma con dignidad al universo de Kingdom Come: Deliverance.
