Shadow Labyrinth es un juego de plataformas de acción en 2D y una versión alternativa del icónico Pac-Man. Como Espadachín n° 8, te despiertas en un extraño planeta con reliquias de guerras pasadas. Para sobrevivir, develarás secretos, consumirás enemigos y pasarás de presa a depredador. Existen iconos que, por el simple hecho de tocarlos, pueden encender pasiones y polémicas. Modificar el aspecto, la historia o incluso las mecánicas de personajes grabados a fuego en la memoria colectiva siempre conlleva un riesgo. Pero quedarse atrapado en el pasado puede resultar igual de peligroso. Parece que Bandai Namco fue consciente de ello al concebir Shadow Labyrinth, un metroidvania que reimagina a Pac-Man desde una perspectiva completamente nueva y que llega a PS5, Xbox Series, PC, Switch y Switch 2.

Aquí no controlamos a la simpática esfera amarilla devoradora, en su lugar, nos encontramos con un ente oscuro, voraz, impulsado por motivaciones que distan mucho de ser amigables. El laberinto sigue presente, pero ahora se extiende por paisajes sombríos y variados, desde árboles colosales y ruinas futuristas hasta cavernas opresivas y ciudades olvidadas. Y es que Shadow Labyrinth no llega de la nada: su primera aparición fue en Circle, un episodio de la serie Secret Level de Amazon Prime Video, donde ya se intuía este universo cruel y sangriento, ahora suavizado para su adaptación interactiva. En esta nueva encarnación nos ponemos en la piel de un guerrero misterioso, despertado por un Pac-Man oscuro que le encomienda la misión de escapar del interminable laberinto. A lo largo de nuestro recorrido, no solo enfrentaremos a criaturas salvajes, alienígenas, caníbales o incluso dinosaurios, sino que también nos encontraremos con personajes ambiguos y fragmentos de un pasado envuelto en niebla.

En cuanto a mecánicas, Shadow Labyrinth sigue el manual clásico del género metroidvania. Progresión basada en habilidades desbloqueables, zonas ocultas, coleccionables, plataformas, puzles y por supuesto una buena dosis de combate. Y aunque de entrada parecía que sus enfrentamientos contra jefes iban a ser uno de sus puntos débiles, al jugar desde el inicio se aprecia una curva de aprendizaje razonable y una variedad de patrones bastante correcta. No faltan, eso sí, los típicos jefes con demasiada barra de vida o hitboxes algo imprecisas. Los combates contra enemigos menores también destacan por su ritmo y diversidad: ataques que llegan desde el aire, a distancia o cuerpo a cuerpo, algunos bloqueables y otros no, obligando a estar siempre alerta.

A esto se suma un repertorio de acciones amplio: ataques con espada, paradas, esquivas, habilidades especiales y, como elemento distintivo, la capacidad de transformarnos temporalmente en un robot colosal capaz de devorar enemigos para obtener recursos, pieza clave tanto en la jugabilidad como en la narrativa. En paralelo a la exploración clásica, Shadow Labyrinth integra secciones donde, literalmente, nos convertimos en Pac-Man. Son momentos más bien anecdóticos pero bien resueltos, en los que recorremos rieles comiendo esferas mientras esquivamos enemigos, con efectos sonoros que evocan directamente al arcade original. No rompen el ritmo, aunque tampoco aportan una capa de profundidad sustancial. Las fases de plataformas y los puzles, en cambio, están mejor integrados. Los saltos, ganchos, dash y otras maniobras resultan ágiles y responsivos, aunque de vez en cuando la distribución de puntos de control y el diseño de niveles pueden rozar lo frustrante.

Shadow Labyrinth, en el fondo, es un metroidvania bien hecho, pero sin aportar ideas realmente rompedoras. Estéticamente, el juego bebe de referentes evidentes como Metroid. Por momentos parece querer abarcar demasiado, combinando biomas, enemigos y estilos visuales que no siempre casan del todo. A pesar de eso, algunas zonas logran ser muy inspiradas, con una dirección artística que en ocasiones sorprende para bien. Las animaciones de pocos cuadros, que podrían parecer toscas al principio, acaban encajando con la atmósfera general y dan al conjunto un toque peculiar y consistente.
The Review
Shadow Labyrinth
Shadow Labyrinth es una propuesta arriesgada, reinventa a un icono con casi cincuenta años de historia, llevándolo a un terreno oscuro y adulto, pero sin romper por completo con sus raíces. No revoluciona el género metroidvania, pero sí consigue ofrecer una experiencia sólida, con buenas ideas y un respeto curioso por el legado de Pac-Man. No será el nuevo referente, pero tampoco desentona en el catálogo actual de aventuras en 2D. Al final, Bandai Namco logra salir del laberinto sin perderse del todo.
