Con el lanzamiento de Battlefield 6 acercándose cada vez más, DICE y EA han reforzado sus sistemas anti-trampas en PC… pero no sin consecuencias. La exigencia de activar funciones como Secure Boot y TPM 2.0 ha generado frustración entre jugadores que, simplemente, no pueden cumplir con los requisitos técnicos para acceder al juego. Durante la beta abierta, muchos usuarios se toparon con el mensaje «Secure Boot no está habilitado», lo que los obligó a modificar configuraciones avanzadas en el BIOS. Para algunos, esto implicó lidiar con discos MBR, convertirlos a GPT, y activar módulos que ni siquiera sabían que existían. Y en ciertos casos, ni siquiera fue posible habilitar Secure Boot, dejando a varios fuera del campo de batalla.
Christian Buhl, director técnico de Battlefield 6, reconoció el problema en entrevista con Eurogamer: «Algunos jugadores no pueden jugar. Sus PCs no lo permiten, y eso apesta. Ojalá todos pudieran jugar sin fricciones.» A pesar de ello, Buhl defiende la decisión, señalando que Secure Boot y el acceso a nivel kernel son herramientas clave para combatir el cheating, un problema que ha afectado gravemente a otros títulos del género. «Nada hace imposible hacer trampa, pero estas medidas lo dificultan muchísimo», afirmó. La beta fue un éxito en Steam, con miles de jugadores conectados, pero el debate sigue abierto: ¿vale la pena sacrificar accesibilidad por seguridad? ¿Y qué alternativas existen para quienes no pueden modificar su BIOS?
