El equipo de Flying Squirrel Entertainment vuelve a apostar por un conflicto histórico a gran escala, esta vez centrado en la Primera Guerra Mundial. Su objetivo es recrear el frente occidental con la mayor autenticidad posible, ofreciendo batallas masivas con hasta doscientos jugadores, armas de época y un campo de batalla que refleja el caos y la crudeza de la guerra de trincheras.

Uno de los aspectos más destacados es la ambientación. Los mapas evitan el diseño artificial típico de muchos shooters y presentan paisajes devastados por la guerra: barro, cráteres de explosiones, árboles destruidos, pueblos en ruinas y largas líneas de trincheras que se extienden hasta el horizonte. Aunque el apartado gráfico es modesto y está lejos de producciones de gran presupuesto, el juego consigue transmitir bien la sensación de desolación que caracteriza a este conflicto. Además, los efectos climáticos y las noches extremadamente oscuras aportan tensión a los combates.

El gran atractivo del título es su escala. Las partidas pueden reunir a enormes cantidades de jugadores en un mismo campo de batalla, generando momentos de auténtico caos cuando decenas de soldados se lanzan a asaltar una posición mientras las explosiones y el fuego de artillería dominan el escenario. Las campañas se estructuran en múltiples rondas y las batallas dejan huellas permanentes en los mapas, modificando el terreno conforme avanza el conflicto. El sistema de roles también busca fomentar la cooperación. Existen diferentes clases con funciones específicas, desde oficiales que empujan la línea del frente hasta ingenieros encargados de levantar fortificaciones, pasando por ametralladores, francotiradores o especialistas antitanque.

Sobre el papel, esta estructura promete combates tácticos donde cada jugador cumple una función dentro de una estrategia mayor. Sin embargo, en la práctica esa coordinación rara vez ocurre. Aunque los jugadores se organizan en escuadrones, el juego carece de herramientas claras para dirigir a los equipos o asignar objetivos. Como resultado, muchas partidas terminan convirtiéndose en enfrentamientos caóticos donde cada participante actúa por su cuenta, algo que contrasta con la profundidad táctica que el título parece querer ofrecer.

A esto se suman algunas decisiones de diseño discutibles. El control del personaje puede sentirse pesado y poco reactivo, lo que dificulta los enfrentamientos rápidos. La intención parece ser reforzar el realismo, pero en ocasiones termina afectando negativamente la sensación de disparo. El combate cuerpo a cuerpo tampoco siempre responde con precisión, lo que genera situaciones frustrantes. El sistema de destrucción del entorno, uno de los elementos más promocionados, también queda algo por debajo de lo esperado. Aunque es posible modificar el terreno creando trincheras o cráteres, muchos edificios apenas sufren daños significativos, lo que crea cierta discrepancia entre lo prometido y lo que realmente ocurre en el campo de batalla.
The Review
Over the Top: WWI
Over the Top: WWI ofrece una recreación interesante de la guerra de trincheras y destaca por la escala de sus combates y su ambientación histórica. No obstante, su jugabilidad aún necesita mayor pulido, especialmente en lo referente a controles, impacto de las armas y herramientas de coordinación entre jugadores. Tal como está, el juego parece quedarse a medio camino entre un shooter accesible y una simulación militar más profunda.
