La reciente aparición de un temporizador de 30 días en las compras digitales de PS4 y PS5 ha generado desconcierto entre los jugadores, quienes temían que se tratara de un nuevo sistema de DRM capaz de limitar el acceso a sus juegos en consolas sin conexión o con la batería interna agotada. Sin embargo, la propia comunidad parece haber encontrado una explicación más concreta.
De acuerdo con pruebas compartidas en foros y redes sociales, el temporizador funciona como una licencia provisional que se activa al momento de la compra digital. Tras 14 días, coincidiendo con la ventana oficial de reembolso digital, la consola solicita una verificación en línea. Si la compra se confirma como legítima, la licencia temporal desaparece y se reemplaza por una permanente. En caso contrario, el juego sigue siendo jugable hasta que se cumpla el plazo de 30 días, momento en el que el acceso se bloquea.
El usuario andshrew en Resetera fue uno de los primeros en documentar este comportamiento, sugiriendo que se trata de un intento de la compañía por cerrar un vacío legal: evitar que consolas modificadas puedan conservar acceso a un título después de solicitar un reembolso. La teoría ha sido respaldada por el colectivo de preservación Does it play?, que recopiló experiencias similares de otros jugadores.
