El género de los boomer shooters ha reducido su ritmo de lanzamientos después de una etapa en la que parecía que cada semana aparecía una nueva propuesta inspirada en los clásicos disparos en primera persona. Sin embargo, eso no significa que haya perdido fuerza o que sus mejores exponentes hayan dicho la última palabra. Warhammer 40,000: Boltgun 2 retoma la fórmula de su antecesor y busca mejorarla sin abandonar su esencia, devolviéndonos a un universo repleto de demonios, cultistas y enemigos que necesitan algo más que unas cuantas balas para detenerse. Auroch Digital vuelve a poner al frente a Malum Caedo, el implacable marine espacial, aunque esta vez no estará solo: una nueva protagonista amplía las posibilidades de combate y aporta variedad a la campaña.

La principal novedad es la incorporación de Nyra Veyrath, una Hermana de Batalla que puede protagonizar nuestra aventura junto a Malum. Ambos cuentan con diferencias en sus estadísticas de salud y fe, sus ataques cuerpo a cuerpo y, especialmente, su arsenal. Nyra destaca por disponer de armas con funciones más definidas y un ataque cargado bastante versátil, mientras que Malum apuesta por un estilo más directo, aunque su espada sierra puede resultar poco práctica cuando se enfrenta a varios adversarios simultáneamente. A pesar de estas diferencias, ninguno se siente claramente superior hasta el punto de volver innecesario al otro. La campaña puede completarse con ambos personajes sin que la dificultad se convierta en un obstáculo injusto, incluso en niveles de exigencia elevados. También desaparece el indicador numérico de fuerza de las armas, una mecánica heredada del juego de mesa que en la primera entrega terminaba generando más confusión que utilidad.

La estructura de la campaña también recibe algunos cambios interesantes. En lugar de avanzar por una sucesión completamente lineal de niveles, ahora tendremos que tomar decisiones entre distintas misiones, algunas de las cuales son excluyentes entre sí. La historia comienza después del ataque de las fuerzas de Vashtorr contra nuestra flota y nos conduce por tres planetas que tendremos que liberar antes del enfrentamiento definitivo. En determinados momentos podremos elegir entre dos operaciones, continuar con la historia principal o desviarnos para completar una misión opcional. Estas decisiones no modifican realmente el desarrollo narrativo, pero sí ofrecen una razón para regresar y descubrir los escenarios que dejamos pendientes. La posibilidad de repetir la aventura con el otro protagonista refuerza todavía más esa intención, haciendo que la rejugabilidad tenga un propósito concreto sin complicar innecesariamente la historia.

Uno de los avances más evidentes está en el diseño de niveles, que era uno de los aspectos menos convincentes del primer juego. Los escenarios son ahora más amplios, variados y creativos, alternando pasillos estrechos con grandes arenas en las que podemos aprovechar la verticalidad y buscar diferentes posiciones para combatir. La exploración también gana importancia gracias a la presencia de secretos y caminos alternativos. Para evitar que los jugadores pierdan demasiado tiempo intentando orientarse, se incorpora un mapa y un sistema de navegación que permite localizar el camino hacia el siguiente objetivo. No siempre serán indispensables, pero resultan útiles en algunos de los escenarios más complejos. Esta mejora consigue que recorrer los niveles sea una actividad más entretenida y que la campaña tenga una mayor variedad visual y espacial.

Sin embargo, el combate no siempre funciona como sugieren sus espectaculares secuencias promocionales. Aunque hay momentos de acción frenética en los que podemos abrirnos paso entre enormes grupos de enemigos, avanzar constantemente hacia el peligro no siempre es la mejor estrategia. En muchas situaciones resulta más efectivo mantener la distancia, aprovechar las coberturas y buscar posiciones desde las que podamos controlar el enfrentamiento. Algunos enemigos son capaces de seguir nuestros movimientos con sus ataques, por lo que saltar y desplazarnos continuamente puede terminar convirtiéndonos en un blanco fácil. Incluso hay ocasiones en las que moverse en círculos alrededor de una posición permite esquivar mejor los proyectiles enemigos que intentar mantenernos en constante movimiento por toda la arena. Esta diferencia entre la espectacularidad que propone el juego y las tácticas que realmente funcionan puede resultar desconcertante, aunque no impide disfrutar de sus enfrentamientos.
La variedad de enemigos también mejora considerablemente. A los adversarios asociados con Tzeentch y Nurgle se suman ahora los seguidores de Khorne y Slaanesh, ampliando el repertorio de amenazas y permitiendo enfrentarnos a distintas facciones del Caos. Los Marines del Caos y los Terminators de la Legión Negra regresan, acompañados por fuerzas de los Mil Hijos, los Devoradores de Mundos, los Hijos del Emperador y la Guardia de la Muerte. Esta diversidad contribuye a que los combates no se sientan tan repetitivos como en la entrega anterior. No obstante, algunos enfrentamientos presentan problemas de claridad visual: los efectos de ciertos enemigos, especialmente los relacionados con la Guardia de la Muerte y los Hijos del Emperador, pueden llenar la pantalla de partículas y fluidos, dificultando la lectura de lo que ocurre durante los momentos más intensos.
The Review
Warhammer 40,000: Boltgun 2
En conjunto, Warhammer 40,000: Boltgun 2 es una secuela que mejora de manera clara los fundamentos de su predecesor, especialmente en el diseño de niveles, la variedad de enemigos y las posibilidades de rejugar la campaña gracias a sus dos protagonistas. La incorporación de Nyra aporta una alternativa interesante a la experiencia de Malum, mientras que la estructura de misiones permite explorar distintos caminos sin alterar demasiado el desarrollo de la historia.
