Cuando Japan Studio cerró y Clap Hanz se alejó de la saga, pocos habrían apostado por ver un nuevo capítulo de Everybody’s Golf. Conocida en Japón como Minna no Golf, esta histórica franquicia ha acompañado a PlayStation desde la legendaria PS1. Ahora, con Everybody’s Golf Hot Shots, la serie no solo regresa a las consolas de Sony, sino que por primera vez llega también a Steam y Nintendo Switch. Siguiendo la línea de lo que ya pasó con Freedom Wars o Patapon, Bandai Namco se ha encargado de revivir esta licencia bajo su ala, intentando rescatar IPs que parecían olvidadas. El resultado, sin embargo, genera sentimientos encontrados: ¿es un verdadero regreso triunfal o un paso atrás?

El último título de la saga, lanzado en 2017, funcionaba casi como un reinicio. Apostaba fuerte por lo online, permitía crear avatares propios, explorar lobbies a pie o en kart e incluso ofrecía actividades secundarias como la pesca. Hot Shots, en cambio, elimina todo lo accesorio y vuelve a enfocarse en lo esencial: el golf. Este cambio puede desilusionar a quienes disfrutaron de la libertad y personalización del juego anterior, pero también resulta refrescante para quienes solo buscan una experiencia ligera, arcade y divertida. Aquí no hay distracciones: se trata de golpear la bola y disfrutar del deporte en su versión más accesible.

En lugar de crear tu avatar, ahora contamos con un amplio elenco de personajes predefinidos, algunos nuevos y otros rescatados de entregas anteriores. Cada uno tiene su propio trasfondo y estadísticas únicas, lo que añade variedad al gameplay. Aunque se extraña esa sensación de hacer tuyo al personaje, el sistema de progresión compensa en parte: cuanto más juegues con un golfista, más crece su fidelidad y se desbloquean mejoras y objetos especiales. Además, se introduce la resistencia, un indicador que refleja el estado mental del jugador: baja con errores repetidos y mejora con tiros perfectos. También los caddies cobran un rol clave, influyendo directamente en el ánimo del personaje y facilitando tiros más precisos.

El núcleo de la experiencia es la Modalidad Desafío, que funciona como la campaña principal: torneos que nos hacen escalar de rango hasta enfrentarnos a jefes que luego se desbloquean como personajes jugables. Pero no todo es clásico. Entre las novedades destaca la excéntrica Modalidad Colorida, donde eventos aleatorios otorgan ventajas o castigos según dónde caiga la pelota. Hay propuestas igual de peculiares, como Boom Golf (donde la bola explota y rebota en direcciones inesperadas) o Survival Golf (en el que los jugadores se roban palos entre sí). Afortunadamente, también se incluyen opciones tradicionales para quienes prefieren el golf de toda la vida.

La esencia sigue siendo un control simple y directo, pensado para cualquier tipo de jugador. El sistema clásico de tres pulsaciones para medir potencia y precisión sigue presente, aunque se suman variantes como el tiro avanzado o el colpo de valoración, que exigen mayor cálculo y reflejos. También se ha rediseñado la forma de aplicar efectos a la bola. Ahora los spin se configuran antes del tiro, lo que los hace más fáciles de ejecutar, aunque dominar su eficacia sigue siendo todo un reto: hay que considerar distancia, viento y potencia. En definitiva, Hot Shots mantiene la filosofía de fácil de jugar, difícil de dominar que siempre ha caracterizado a la serie.
Si bien nunca fue una saga que destacara por lo gráfico, esta entrega queda por debajo de lo esperado. Los escenarios se sienten planos y poco inspirados, los NPC lucen desfasados y las animaciones carecen de fluidez. Comparado con el título de 2017 que ofrecía lobbies vivos, más interacción y un mundo más cálido, aquí la presentación resulta más fría y limitada.
The Review
Everybody’s Golf Hot Shots
Everybody’s Golf Hot Shots apuesta por un regreso a lo esencial: golf arcade, accesible y divertido, sin distracciones innecesarias. Si buscas personalización profunda o un mundo vibrante como el de la entrega anterior, quizá te sientas decepcionado. Pero si lo que quieres es un juego relajado, con modos creativos y una jugabilidad sencilla pero desafiante en su dominio, este título cumple su cometido.
