La historia de Koira es simple pero conmovedora, sin complicaciones ni explicaciones previas. En este juego, tomamos el control de un pequeño personaje cuyo único objetivo es regresar a su hogar, embarcándose en una aventura a través de un bosque encantado en lo profundo de las montañas. Desde el inicio, liberamos a un perro atrapado en una trampa, y este acto de bondad marca el comienzo de una entrañable amistad que se convierte rápidamente en un pilar fundamental de nuestro viaje. El comienzo de la travesía es alegre y tranquilo, pero pronto una amenaza se alza sobre nuestros dos compañeros: los cazadores furtivos y sus perros de caza, decididos a capturar a los animales del bosque. La aventura oscila así entre momentos de calma y felicidad, y secuencias más tensas que nos llevan a intensas persecuciones.

Lo que realmente distingue a Koira es su manera única de contar la historia. No hay diálogos, ni nombres, ni palabras entendibles. La narrativa se transmite exclusivamente a través de la música, un lenguaje universal que expresa todo, desde los gritos de los animales hasta las emociones de los personajes. La música, a veces ausente, juega un papel crucial en la evolución de la historia, con variaciones sutiles que impregnan la atmósfera de manera extraordinaria. La carga emocional que transmite el juego es profunda, evocando sentimientos de alegría, angustia, tristeza y rabia. Koira nos conmueve y nos hace sentir, pero esta experiencia es efímera. La duración del juego es de menos de cuatro horas, y una vez conocidos los eventos, la rejugabilidad es limitada.

Este aspecto de brevedad se debe, en parte, a un gameplay que no ofrece mucha innovación. Es un juego accesible y fácil de manejar, pero en su mayor parte, sigue mecánicas clásicas: el perro necesita ser alimentado con manzanas o zanahorias para ayudarnos a superar obstáculos. Estas pueden encontrarse en el suelo o en los árboles, y en algunos casos, es necesario lanzar objetos sobre ellas para hacerlas caer. Otras veces, debemos resolver pequeñas acertijos musicales para activar estatuas y obtener las notas necesarias. Aunque estas mecánicas son agradables, carecen de frescura y originalidad. Las raras fases de infiltración, en las que debemos evitar a los cazadores y sus perros, se resuelven con mucha facilidad, y el juego no presenta ningún desafío importante en este sentido. Otro inconveniente es la presencia de algunos errores, como los que ocurren durante las partidas de escondite con nuestro compañero canino. En varias ocasiones, nos quedamos atrapados en un arbusto, obligándonos a reiniciar el capítulo completo.
En cuanto al apartado visual, Koira destaca por su dirección artística, que combina un estilo de «dibujos a mano» con escenarios minimalistas. El diseño del personaje principal, del perro y de los animales del bosque es encantador. Los cazadores, por su parte, son misteriosos y aterradores, casi como sombras que acechan al jugador. La atmósfera en general es sombría, utilizando tonos oscuros para pintar los escenarios y los personajes, mientras que solo algunos elementos están coloreados, lo que les otorga un mayor impacto visual y una carga emocional más fuerte.
The Review
Koira
Koira es un juego que impresiona por su narrativa emocional y su estilo artístico cuidadosamente diseñado, pero que no logra ofrecer una experiencia de gameplay completamente renovada o desafiante. A pesar de su duración breve, el juego deja una huella en el jugador, haciendo que, aunque sea un viaje corto, no olvidemos la experiencia vivida.