Look Outside es un juego que desafía las convenciones del survival horror y de los RPG independientes. Nació casi por casualidad en la mente de Francis Coulombe, y se ha convertido en una de las sorpresas más inquietantes y fascinantes de los últimos años. Su propuesta fusiona horror cósmico, narrativa interactiva, combates por turnos y momentos inesperados de humanidad en un mundo en ruinas. La obra no pretende imitar los títulos icónicos del género, sino que los explora y reconstruye con una voz propia, distorsionada y profundamente humana. El juego se desarrolla dentro de un edificio, un microcosmos que, al mismo tiempo, es refugio y prisión para el protagonista. Un evento inexplicable transforma a todos aquellos que se atrevan a mirar por la ventana en monstruos, lo que convierte el mundo exterior en una amenaza constante.

En este escenario de aislamiento forzado, el único lugar relativamente seguro es el interior del apartamento, donde las relaciones y la rutina cotidiana se ven puestas a prueba por una amenaza incomprensible. La ambientación resuena con quienes vivieron el confinamiento global de 2020, aunque el juego no hace referencias directas a la pandemia. La soledad, la paranoia y el encierro son sensaciones familiares para quienes experimentaron ese periodo de aislamiento. En este contexto, las ventanas dejan de ser simples barreras físicas para convertirse en símbolos de la fractura entre el yo y un mundo hostil. Las relaciones interpersonales, bajo la presión de una amenaza constante, se tornan más intensas, extrañas y vulnerables.

Look Outside no es solo un juego de survival horror: es una exploración del ser humano y de esos pequeños gestos cotidianos que, en un mundo devastado, se vuelven actos revolucionarios. Entre una batalla y otra, el juego invita al jugador a cocinar, relajarse, charlar, a buscar consuelo en una conversación o en la compañía de un vecino. Cada acción diaria se convierte en un acto de resistencia contra la desesperación, un desafío ante la creciente soledad. La trama, en lugar de seguir una línea recta hacia una verdad absoluta, se construye a partir de elecciones, fragmentos de verdad y revelaciones que emergen lentamente del caos. No se trata solo de una historia de horror, sino de conexión y esperanza en medio de la imposibilidad de comprender completamente lo que está sucediendo.

Desde el punto de vista jugable, Look Outside combina lo mejor de los JRPG con la tensión propia del survival horror. El sistema de combate por turnos se enriquece con una atención estratégica a la distancia entre los personajes, y cada uno de los más de 150 enemigos no es simplemente un obstáculo, sino una figura memorable, cada uno con su propia historia y significado. Las armas, encontradas de manera fortuita en los pasillos, cuentan la lucha desesperada por sobrevivir en un mundo que se desmorona, y cada exploración del edificio es una búsqueda de recursos, pero también un riesgo creciente. El regreso seguro al apartamento, el único lugar donde se guardan los progresos, se convierte en un momento de alivio, pero también de reflexión sobre la condición humana.

El juego sabe alternar momentos de gran tensión con otros de respiro. La gestión de recursos, la cocina y las conversaciones con los compañeros de desgracia contribuyen a hacer la experiencia sorprendentemente rica y profunda. Las ventanas que se abren hacia las vidas de otros, incluso aquellas aterradoras e inquietantes, muestran un mundo interior complejo, donde cada elección y encuentro tiene el potencial de revelar un fragmento de verdad. Desde el punto de vista técnico, Look Outside no busca el fotorrealismo, sino que se distingue por una excepcional pixel art que consigue representar cada criatura, cada ambiente y cada objeto con una atención meticulosa a los detalles. El efecto es hipnótico y perturbador, capaz de evocar emociones intensas, como solo la arte visual más audaz puede lograr.
La banda sonora es igualmente destacable: alternando entre melodías inquietantes y otras más suaves, refleja perfectamente los altibajos emocionales del juego, creando una atmósfera que oscila entre la angustia y el consuelo. Cada momento está acompañado de sonidos que no solo respaldan la experiencia, sino que la amplifican, creando una simbiosis perfecta entre música y jugabilidad. A pesar de sus indiscutibles cualidades, el juego no está exento de fallos. Algunos errores y fallos gráficos pueden afectar la experiencia, y una zona específica del juego, la militar, rompe un poco el ritmo y la cohesión tonal del resto del título, resultando algo fuera de lugar. Sin embargo, estos defectos son menores si se comparan con la profundidad emocional y narrativa que Look Outside logra transmitir.
The Review
Look Outside
Look Outside es una obra rara, perturbadora y dulce a la vez. Narra el apocalipsis no como una destrucción externa, sino como un lento colapso interior, entre las paredes de un apartamento, donde la soledad y la esperanza se entrelazan en una danza inquietante. Un juego que deja huella, que se queda dentro de uno, como sus monstruosas criaturas, infiltrándose bajo la piel y empujando a reflexionar sobre lo que significa ser humano cuando todo lo demás se ha perdido.