Durante su fase de pruebas abierta, Marathon permitió a muchos jugadores adentrarse por primera vez en su propuesta jugable. Como suele ocurrir con proyectos de este tipo, las opiniones iniciales han sido extremadamente polarizadas: para algunos es una de las experiencias más prometedoras dentro del género, mientras que para otros se queda lejos de cumplir las expectativas. Tras varias horas explorando su mundo y sus sistemas, la realidad parece situarse en un punto intermedio. Antes de profundizar en su propuesta actual, conviene recordar que el nombre Marathon no es nuevo dentro de la industria.

La historia nos sitúa en Tau Ceti IV, una colonia devastada donde distintas corporaciones compiten por recuperar tecnología, recursos y artefactos de un pasado misterioso. Los jugadores encarnan a los llamados Runners, conciencias digitalizadas que se transfieren a cuerpos biomecánicos especializados para descender a la superficie del planeta. La narrativa se presenta de forma fragmentada, algo habitual en los juegos concebidos como servicio. A través de contratos, misiones y pequeños fragmentos de información se van revelando detalles sobre el destino de la colonia y el regreso del antiguo nave colonizadora UESC Marathon. Aunque no se trata de una historia revolucionaria, funciona como contexto para justificar el ciclo jugable de exploración, saqueo y supervivencia.

La base jugable sigue las reglas clásicas del género: el jugador aterriza en un mapa, reúne recursos, completa objetivos y debe encontrar un punto de extracción antes de morir. Si logra escapar con vida, conserva el botín; si fracasa, lo pierde todo. El combate es uno de los aspectos más sólidos del juego. El manejo de las armas resulta preciso y satisfactorio, con una sensación de impacto convincente que refleja la experiencia del estudio en el diseño de shooters. Cada enfrentamiento es rápido y letal: el tiempo necesario para eliminar a un enemigo es muy corto, por lo que cualquier error puede significar el final inmediato de la partida. Las partidas se desarrollan bajo un sistema PvPvE, donde la amenaza proviene tanto de otros jugadores como de las fuerzas de seguridad automatizadas que patrullan el mapa.

Los cuerpos biomecánicos que utilizan los Runners funcionan como clases de personaje. Cada uno posee habilidades pasivas y activas que aportan variedad táctica a las partidas: desde especialistas ofensivos hasta unidades de reconocimiento o apoyo. Estas habilidades pueden cambiar el rumbo de un enfrentamiento, especialmente cuando el equipo coopera de forma eficiente. El diseño del juego está claramente orientado al trabajo en equipo. Intentar completar incursiones en solitario resulta extremadamente difícil, ya que la supervivencia depende en gran medida de la coordinación del escuadrón. Curar aliados, cubrir flancos o utilizar habilidades de apoyo suele marcar la diferencia entre escapar con vida o perder todo el equipo acumulado.

Uno de los elementos más llamativos de Marathon es su estilo visual. El juego apuesta por una estética de ciencia ficción con colores intensos y una paleta muy saturada, combinada con geometrías simples y estructuras angulosas. Este enfoque artístico resulta distintivo, aunque también puede generar opiniones divididas. Mientras algunos escenarios logran transmitir una identidad propia, en otros casos las estructuras parecen colocadas de forma poco orgánica dentro del entorno. Esta sensación se acentúa en ciertas zonas donde la arquitectura no termina de integrarse con el paisaje. El apartado sonoro también muestra contrastes. La música ambiental, especialmente en los menús, funciona bien y ayuda a establecer la atmósfera.

Sin embargo, durante las partidas algunos efectos de sonido no logran transmitir con claridad la posición o el tipo de enemigo cercano, lo que reduce parte de la tensión que suele caracterizar al género. El juego incluye una gran cantidad de objetos: implantes, módulos, consumibles, mejoras de equipo y recursos destinados a diferentes corporaciones. Estos elementos permiten avanzar en contratos específicos, desbloquear ventajas pasivas o acceder a nuevas piezas de equipamiento. Aunque esta profundidad puede resultar interesante a largo plazo, también provoca que la experiencia inicial sea algo confusa. La identificación de muchos objetos no resulta intuitiva y obliga al jugador a familiarizarse poco a poco con un sistema bastante cargado de información.

Uno de los aspectos más criticados es la interfaz de usuario. Los menús están repletos de subcategorías y apartados que requieren navegar por múltiples capas para acceder a funciones básicas. Esto complica la gestión del inventario, los contratos o el equipamiento. En pleno combate, la situación no mejora demasiado. El proceso de revisar objetos o comparar estadísticas puede resultar lento, algo poco ideal en un juego donde cada segundo cuenta. Además, el exceso de iconos y marcadores en pantalla puede dificultar la lectura del campo de batalla.
El lanzamiento inicial incluye varias zonas de exploración y un conjunto limitado de armas y equipamiento. Sin embargo, los desarrolladores ya han confirmado que el contenido seguirá ampliándose con nuevas áreas, facciones, contratos y desafíos. Entre las futuras incorporaciones destaca una zona de alto riesgo, diseñada como un desafío avanzado donde los jugadores deberán infiltrarse en instalaciones altamente protegidas para acceder a artefactos valiosos y enfrentarse a enemigos especialmente peligrosos. Estas actualizaciones serán clave para determinar la longevidad del proyecto, ya que el juego actualmente puede resultar repetitivo tras varias horas si no se amplía su contenido.
The Review
Marathon
Marathon ofrece una base jugable sólida gracias a un sistema de disparos bien construido y a una estructura competitiva que favorece la coordinación en equipo. La propuesta de exploración y extracción funciona, y su universo de ciencia ficción tiene potencial para crecer con el tiempo. Sin embargo, la experiencia se ve afectada por una interfaz poco intuitiva, algunas decisiones de diseño discutibles y una sensación de contenido limitado. Aunque deja momentos intensos y prometedores, el juego aún necesita ajustes y más contenido para consolidarse dentro de un género cada vez más competitivo.
