ROUTINE propone una experiencia de terror profundamente atmosférica ambientada en una base lunar abandonada, donde encarnamos a un astronauta sin nombre encargado de realizar tareas técnicas que pronto se transforman en una inquietante investigación sobre lo ocurrido en el complejo. Desde el primer momento, la soledad absoluta y el silencio opresivo se convierten en protagonistas, reforzados por una puesta en escena que apuesta por una estética granulada de inspiración retro, combinada con el músculo técnico de Unreal Engine 5 para lograr un resultado tan nostálgico como perturbador.

El apartado audiovisual es, sin duda, uno de los pilares de ROUTINE. El diseño sonoro resulta especialmente demoledor, con ruidos mecánicos, ecos lejanos y silencios prolongados que generan una tensión constante y hacen que avanzar por los pasillos sea una prueba de nervios. No se trata de un terror basado en sobresaltos fáciles, sino de una sensación de amenaza permanente que logra incomodar incluso a jugadores habituados al género.

En lo jugable, ROUTINE apuesta por un enfoque deliberadamente hostil hacia el jugador. No hay interfaz, marcadores ni ayudas explícitas: todo debe descubrirse mediante la observación, la lectura y la experimentación. El control se siente pesado, acorde al traje espacial, reforzando la vulnerabilidad y obligando a avanzar con cautela. La C.A.T. (Cosmonaut Assistance Tool) actúa como la pieza central del diseño, integrando escaneo, resolución de puzles y gestión de sistemas sin romper la inmersión, y aportando ideas frescas a situaciones ya conocidas dentro del survival horror.

Esta filosofía, sin embargo, no está exenta de riesgos. La ausencia casi total de guía puede derivar en momentos de frustración, especialmente ante puzles poco intuitivos que pueden bloquear el progreso y romper el ritmo de la tensión. A esto se suma una duración bastante contenida, que ronda las cinco horas, lo que deja la sensación de que ROUTINE podría haber ofrecido más, incluso teniendo en cuenta su naturaleza independiente.

Aun así, ROUTINE destaca como una propuesta valiente y muy personal dentro del terror moderno. Su atmósfera opresiva, su excelente trabajo sonoro y su rechazo a las convenciones habituales lo convierten en una experiencia singular, capaz de incomodar, fascinar y dejar huella. Es un título que no busca agradar a todos, pero que recompensa a quienes estén dispuestos a perderse en su luna silenciosa y aceptar sus reglas.
The Review
ROUTINE
ROUTINE es una experiencia de terror profundamente atmosférica y poco convencional, que apuesta por la inmersión total por encima de la comodidad del jugador. Su combinación de estética retro-futurista, un diseño sonoro sobresaliente y una ambientación opresiva logra generar una tensión constante que pocas propuestas del género consiguen hoy en día.
