Castlevania: Belmont’s Curse marca el regreso de una de las franquicias más emblemáticas de la acción y la fantasía gótica, recuperando las características que convirtieron a la saga en un referente del género metroidvania. Desarrollado por Evil Empire, el estudio relacionado con el exitoso Dead Cells, esta nueva entrega nos transporta al París de 1499, una ciudad devastada por criaturas demoníacas y sumergida en una oscuridad que amenaza con consumir a sus habitantes. La historia sigue a Rose Belmont, hija del legendario Trevor Belmont, quien deberá enfrentarse a las fuerzas del mal mientras descubre una conspiración destinada a resucitar nuevamente a Drácula. Sin embargo, nuestra protagonista también enfrenta un conflicto personal, pues su brazo derecho se encuentra afectado por una maldición que amenaza con arrebatarle su humanidad.

La propuesta consigue recuperar el espíritu clásico de Castlevania mediante una aventura bidimensional que combina exploración, combates exigentes y una ambientación extraordinariamente cuidada. Lejos de limitarse a reproducir fórmulas conocidas, el juego introduce nuevas mecánicas que enriquecen su identidad sin abandonar los elementos fundamentales que caracterizan a la franquicia. La exploración constituye uno de los pilares principales de Castlevania: Belmont’s Curse, ofreciendo escenarios interconectados que recompensan constantemente la curiosidad y la observación. Las calles devastadas de París, las catacumbas infestadas de criaturas y los oscuros pasillos del castillo de Drácula presentan una estructura cuidadosamente diseñada, donde numerosos caminos permanecen inicialmente inaccesibles hasta conseguir determinadas habilidades. El diseño de niveles destaca por su capacidad para conectar diferentes regiones de manera natural, proporcionando una sensación constante de descubrimiento y progreso. A lo largo de la aventura encontramos pasadizos ocultos, habitaciones secretas y desafíos ambientales que nos invitan a regresar a zonas anteriormente exploradas.

Esta estructura permite que cada nueva habilidad transforme nuestra percepción del escenario, revelando posibilidades que inicialmente parecían imposibles. A diferencia de otras entregas centradas en la obtención constante de equipamiento y recompensas aleatorias, aquí el progreso depende principalmente de dominar las herramientas disponibles y comprender las particularidades del entorno. Esta decisión consigue mantener el enfoque en la exploración y proporciona una experiencia más cercana a las raíces del género, donde la satisfacción proviene tanto de superar obstáculos como de descubrir los secretos que permanecen ocultos. El sistema de combate ofrece una combinación interesante de precisión, variedad y libertad estratégica. Rose puede utilizar siete categorías de armas, que en conjunto proporcionan veintiocho alternativas ofensivas, incluyendo espadas, lanzas, armas pesadas, cuchillas dobles y la tradicional arma de la familia Belmont. Cada herramienta presenta características particulares relacionadas con su alcance, velocidad y capacidad de daño, permitiéndonos adaptar nuestro estilo de combate a diferentes situaciones. Sin embargo, el látigo representa una de las incorporaciones más importantes porque funciona tanto como arma ofensiva como herramienta fundamental para desplazarnos por los escenarios.

Podemos utilizarlo para sujetarnos a determinadas estructuras, balancearnos entre plataformas e incluso aprovechar la posición de algunos enemigos para alcanzar lugares distantes. Esta mecánica proporciona una dimensión adicional a la exploración y permite encadenar movimientos acrobáticos con ataques de manera especialmente satisfactoria. No obstante, dominar su funcionamiento requiere práctica, pues el sistema de agarre y balanceo no siempre responde con la inmediatez deseada. Algunas secciones de plataformas pueden resultar frustrantes cuando debemos ejecutar movimientos precisos en espacios reducidos, especialmente durante situaciones donde los enemigos dificultan nuestros desplazamientos. La progresión incorpora un interesante sistema basado en los Arcanos, unas cartas relacionadas con los misterios de la familia Belmont que desempeñan un papel fundamental tanto en la narrativa como en las mecánicas jugables. Estas cartas se encuentran vinculadas con determinados jefes y permiten desbloquear nuevas habilidades después de superar sus enfrentamientos.

Cada Arcano amplía nuestras posibilidades de combate y exploración, convirtiéndose en una recompensa significativa que transforma progresivamente las capacidades de Rose. Algunas habilidades permiten acceder a zonas anteriormente bloqueadas, mientras que otras introducen alternativas ofensivas y defensivas que resultan especialmente útiles durante los encuentros más exigentes. Las cartas también incorporan desafíos y acertijos particulares que proporcionan incentivos para regresar a regiones conocidas y completar actividades adicionales. Un detalle especialmente interesante es que los enemigos derrotados pueden continuar interactuando con nuestra protagonista a través de los Arcanos, ofreciendo información, comentarios y fragmentos relacionados con la historia de los Belmont. Esta característica consigue integrar de manera natural la progresión con el desarrollo narrativo, proporcionando personalidad a un sistema que podría haberse limitado únicamente a desbloquear habilidades. Además, la posibilidad de mejorar determinadas capacidades mediante la experiencia permite afrontar los desafíos con mayor preparación.

Los enfrentamientos contra jefes representan uno de los aspectos más destacados de Castlevania: Belmont’s Curse, ofreciendo batallas que requieren concentración, precisión y un conocimiento adecuado de los movimientos enemigos. Las criaturas más peligrosas presentan patrones ofensivos que debemos estudiar cuidadosamente para identificar oportunidades de ataque y evitar recibir daños innecesarios. La dificultad recupera parte de la exigencia característica de las entregas clásicas, pero incorpora herramientas que permiten adaptar el desafío a diferentes preferencias. Las evasiones, los bloqueos y las habilidades especiales resultan fundamentales para superar los enfrentamientos, especialmente cuando los adversarios combinan ataques consecutivos con movimientos que dificultan mantener una posición segura. Sin embargo, la dificultad no siempre mantiene un equilibrio completamente uniforme, pues algunos jefes presentan patrones demasiado predecibles mientras que otros exigen una precisión considerable. Los enemigos comunes también pueden resultar repetitivos debido a una variedad limitada de comportamientos y diseños, especialmente durante las expediciones prolongadas.
En el apartado audiovisual, Castlevania: Belmont’s Curse destaca por una dirección artística extraordinariamente atractiva que recupera la esencia gótica de la franquicia mediante una presentación bidimensional llena de personalidad. La ciudad de París aparece transformada en un escenario de pesadilla, con calles devastadas, edificios consumidos por las llamas y estructuras religiosas que transmiten una sensación constante de decadencia. Los fondos presentan numerosos detalles arquitectónicos, mientras que la utilización de tonalidades rojizas refuerza la violencia y el carácter sobrenatural de la aventura. El castillo de Drácula también demuestra un diseño ambiental sobresaliente, ofreciendo escenarios donde cada habitación parece formar parte de una construcción mucho más extensa y misteriosa. Por otra parte, la banda sonora utiliza composiciones de inspiración gótica y melodías donde destacan los instrumentos tradicionales, reforzando la atmósfera oscura de los escenarios.
The Review
Castlevania Belmont's Curse
Castlevania: Belmont’s Curse representa un regreso sobresaliente para una franquicia que necesitaba recuperar su identidad dentro del género que ayudó a popularizar. La aventura de Rose Belmont combina una historia interesante, escenarios interconectados y un sistema de combate que recompensa tanto la habilidad como la experimentación. La incorporación del látigo como herramienta de desplazamiento proporciona una dimensión adicional a la exploración, mientras que los Arcanos consiguen integrar de manera convincente la progresión con los acontecimientos narrativos. Los enfrentamientos contra jefes ofrecen desafíos satisfactorios y la dirección artística destaca por su capacidad para recrear un universo gótico lleno de personalidad.
