ZeroSpace deja claro desde el primer momento cuáles son sus inspiraciones, pero también demuestra que no pretende limitarse a imitarlas. Aunque comparte muchas bases con los grandes exponentes del género, consigue construir una identidad propia gracias a una mezcla de mecánicas clásicas con ideas tomadas de otros estilos de juego. El resultado es un RTS que prioriza la acción constante, ofrece una gran variedad de modos y apuesta por sistemas que buscan modernizar la fórmula sin abandonar la esencia estratégica. Su jugabilidad es, sin duda, el apartado más sólido. El control de las unidades transmite buenas sensaciones, los ejércitos responden con rapidez y las batallas mantienen un ritmo muy dinámico.

La gestión económica ha sido simplificada para reducir la carga de microgestión, permitiendo concentrarse más en la estrategia y los enfrentamientos. A esto se suma una amplia variedad de facciones, cada una con mecánicas propias y la posibilidad de combinarlas con subfacciones mercenarias, lo que amplía considerablemente las opciones tácticas y favorece la experimentación. Uno de los aspectos que más divide opiniones es la incorporación de héroes y otros elementos inspirados en los MOBA. Su presencia aporta habilidades de apoyo y añade nuevas capas estratégicas, pero sin llegar a convertirse en el centro absoluto del combate. Sin embargo, su diseño todavía genera ciertas dudas. Durante los primeros compases de la partida tienen un peso importante, mientras que en fases avanzadas algunos pierden relevancia y otros pueden cambiar el rumbo de una batalla gracias a habilidades extremadamente poderosas. Además, el hecho de que reaparezcan sin coste reduce el impacto de eliminarlos, restando tensión a algunos enfrentamientos.

Las unidades también se alejan del tradicional sistema de fortalezas y debilidades para apostar por diseños cargados de habilidades especiales. Esta decisión aporta profundidad, pero también hace que algunos combates dependan demasiado del uso de poderes en lugar del comportamiento natural de las tropas. En determinadas facciones, especialmente en las más originales, se percibe una gran creatividad, aunque también existe la sensación de que algunas unidades podrían beneficiarse de un enfoque más sencillo y directo. La campaña intenta ofrecer algo más que una sucesión de misiones lineales. Introduce decisiones narrativas, mejoras permanentes y recompensas opcionales que incentivan la exploración y aportan variedad al progreso. El universo presenta ideas interesantes y busca construir una ambientación ambiciosa, pero la historia todavía no consigue desarrollar completamente sus personajes ni generar un fuerte vínculo emocional.

Algunos diálogos resultan poco convincentes y el inicio puede dejar al jugador algo desorientado al introducir demasiados conceptos sin el contexto suficiente. En cuanto a contenido, la propuesta es bastante amplia incluso en su estado actual. Además de la campaña, incluye modos cooperativos, partidas contra la inteligencia artificial, supervivencia, guerra galáctica y juego competitivo. Cada modalidad aporta un enfoque diferente y ayuda a que la experiencia resulte variada, especialmente para quienes disfrutan alternando entre el contenido cooperativo y el competitivo. Aun así, se nota que el proyecto todavía está en construcción, ya que algunas funciones, facciones y sistemas permanecen incompletos o con un desarrollo parcial. Donde más margen de mejora existe es en la interfaz y el apartado técnico. Numerosos jugadores coinciden en que los menús y elementos visuales resultan poco intuitivos, con decisiones de diseño que dificultan acciones tan básicas como cancelar construcciones o gestionar la producción sin cometer errores.

La distribución de los controles tampoco termina de convencer y requiere un periodo de adaptación mayor del esperado. A esto se suman pequeños fallos técnicos, algunos problemas de rendimiento en partidas largas, errores propios de una versión en desarrollo y varias escenas narrativas que todavía muestran un acabado provisional. En el apartado audiovisual, el juego ofrece escenarios atractivos y una dirección artística convincente, aunque la calidad es irregular. La ambientación y la música consiguen acompañar bien la acción, mientras que los efectos de sonido y algunos modelos de personajes todavía necesitan mayor trabajo para alcanzar el nivel del resto de la presentación. Es evidente que muchos elementos siguen siendo temporales y forman parte del proceso de desarrollo.
El principal inconveniente es precisamente su condición de acceso anticipado. Aunque la base jugable es muy prometedora y deja entrever un enorme potencial, todavía faltan características importantes, contenido adicional y una mayor optimización antes de considerarlo un producto completamente terminado. Esto hace que su precio pueda parecer elevado para quienes esperan una experiencia plenamente acabada, mientras que quienes disfrutan siguiendo la evolución de un proyecto encontrarán suficientes motivos para confiar en su futuro.
The Review
ZeroSpace
ZeroSpace transmite la sensación de ser uno de los proyectos más interesantes que han aparecido recientemente dentro del género. Su excelente base jugable, la variedad de facciones, las múltiples modalidades y las ideas que incorpora consiguen diferenciarlo de otros intentos recientes de revitalizar los RTS. Aún necesita pulir numerosos aspectos, especialmente en la interfaz, la narrativa y el equilibrio de algunas mecánicas, pero si el equipo mantiene el ritmo de desarrollo tiene argumentos suficientes para convertirse en una referencia dentro de la estrategia en tiempo real.
