Un nuevo informe sugiere que la producción de Halo: Campaign Evolved atravesó severas dificultades internas. Según información revelada por el insider Rebs Gaming, el reciente remake enfrentó reestructuraciones drásticas, mala gestión y complicaciones técnicas derivadas de su proceso de desarrollo. Para adaptar el título al motor Unreal Engine 5 desde el antiguo motor original (Blam), Halo Studios recurrió al equipo externo Abstraction alrededor de 2023. La meta era integrar dinámicas modernas como el esprintar o el modo cooperativo para cuatro jugadores sin romper el diseño de niveles clásico. Sin embargo, fuentes señalan que Abstraction fue desligado del proyecto de forma anticipada debido a expectativas y fechas de entrega poco realistas impuestas por el estudio principal, lo que derivó en que su trabajo fuera desechado y rehecho a prisa, generando fallos en la IA y diversos errores técnicos.
El cambio a Unreal Engine 5 presentó desafíos adicionales. A diferencia de las previsiones iniciales del liderazgo sobre poder trasladar elementos gráficos previos, el equipo tuvo que rehacer el 100% de los componentes visuales dentro del nuevo entorno. Las complicaciones también afectaron las secuencias cinematográficas: la idea original de ofrecer cinemáticas en tiempo real que mostraran las armaduras y armas personalizadas de los jugadores tuvo que ser descartada por problemas con el equipo externo a cargo de las animaciones.
El informe indica que la mala reestructuración llevó a cancelar un proyecto enfocado en el multijugador de Halo, con el fin de mover a su personal y recursos para salvar la campaña. Aunque Halo: Campaign Evolved ha recibido una respuesta aceptable y deja ver un posible remake de Halo 2, el cierre del proyecto requirió un periodo prolongado de trabajo a marcha forzada.
